Desborde de quisqueyanos buscan llegar a EE.UU. obliga Guatemala a denunciar tratado de no visado

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Redacción/elCorreo.do

SANTO DOMINGO: Las autoridades migratorias de Guatemala anunciaron este martes que los ciudadanos de República Dominicana deberán obtener una visa para ingresar al país, debido a que en el último año se evidenció un aumento de personas de esta nacionalidad que transitan irregularmente con el fin de llegar a Estados Unidos.

El año pasado, Guatemala negó el ingreso a 1,393 dominicanos, mientras que en 2021 fueron 474 las personas de esta nacionalidad rechazadas, de acuerdo con datos del Instituto Guatemalteco de Migración (IGM).

A partir de la segunda semana de febrero, los dominicanos que deseen ingresar a Guatemala deberán obtener una visa tipo “B”, la cual les permitirá permanecer durante 90 días en el país centroamericano y circular en él, detalló la misma fuente.

El IGM asegura que la medida está fundamentada en reportes de aumento de flujo migratorio irregular de personas de República Dominicana que buscan llegar a Estados Unidos.

Hasta la fecha, los ciudadanos de este país podían ingresar a Guatemala únicamente con su pasaporte.

En 2022, Guatemala negó el ingreso a más de 15 mil migrantes en todas sus fronteras y un 70 % de estos eran de origen venezolano.

Guatemala, por su posición geográfica, es la penúltima frontera que miles de migrantes centroamericanos, suramericanos y de otras nacionalidades intentan cruzar cada año con la intención de llegar a Estados Unidos para acceder a mejores condiciones de vida.

En los últimos meses se ha producido un inusitado interés de miles de dominicanos por viajar a Guatemala, pero la realidad es que su intención es llegar a territorio mexicano y de allí traspasar el borde hacia los Estados Unidos.

Cientos de dominicanos han logrado ingresar a Estados Unidos, donde muchos han sido regresados al país, aunque algunos han recibido citas de jueces de inmigración luego de encontrar a familiares que se hagan cargo.

Estos han recibido citaciones de los jueces para analizar sus casos, una suerte de juego de azar cuyo resultado está en manos de las cortes de inmigración.

Al final, una minoría lograr establecerse e iniciar procesos de normalización, mientras la mayoría regresa a la República Dominicana a enfrentarse a la realidad de una deuda pendiente para hacer el viaje.


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