A 58 años de la muerte de Trujillo, por la delincuencia, muchos desean un Gobierno de “manos duras”

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Por: Francisco González

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Debido al auge de la delincuencia, a 58 años del ajusticiamiento del dictador, Rafael Leónidas Trujillo Molina, muchas personas, desconociendo lo que es una dictadura, desean un Gobierno que enfrente a los delincuentes hasta derrotarlos para retornar a la “paz” y a la “tranquilidad” con las que creen se vivía en la “era de Trujillo”.

Una noche de un día como este jueves 30 de mayo en 1961, un grupo de militares y civiles decidieron, a riesgo consciente de que en ello podían morir, eliminar a Trujillo cuando el tirado se dirigía a su Casa de Caoba, ubicada en San Cristóbal.

La desaparición de la dictadura trujillista, una de las más sanguinaria de las que existían y existirían tiempo después en la región, fue iniciada por el grupo de hombre en la avenida George Washington con el primer escopetazo disparado contra el Chevrolet en el que era transportado Trujillo por su chofer, Rufino de la Cruz hacia San Cristóbal.

Esa noche, ese momento, normal para el resto del país, y del mundo, fue iniciada una nueva historia para la República Dominicana y América Latina.

Grupo de hombres que decidieron sacar al país de la dictadura matando a Rafael Leónidas Trujillo Molina.

El primer disparo del cartucho especialmente preparado para acabar al instante con la vida del hombre que había gobernado por 30 años la nación, fue el detonante preparado por los complotados, Salvador Estrella Sadhalá, Antonio Imbert Barreras, Antonio de la Maza, Huáscar Tejeda, teniente Amado García Guerrero, Roberto Pastoriza y Pedro Livio Cedeño.

En estos 58 años tras la muerte de Trujillo el país ha dado muchos pasos y ha sufrido demasiadas crisis políticas, pero se vive en democracia, no la deseada, pero la gente es libre, muchas veces demasiado libre, a tal punto que muchos desean una dictadura, cuyas consecuencias después les dolerían, para supuestamente vivir seguros, sin delincuencia.

Ninguna dictadura es buena. La naturaleza del hombre es la libertad. Así lo creó Dios y así se ha de vivir. Pero tampoco la libertad es plena, existen las leyes para contener, doblegar si es necEsario, al ciudadano que por su propia naturaleza.


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