Los obispos piden apoyar la Junta Central Electoral para impedir la compra de votos

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SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Aunque la compra de votos fue pública, grabada en videos nítidos, difundidos por los medios noticiosos, y hasta la saciedad por las redes sociales, y la Junta Central Electoral (JCE) ni siquiera habló de la vieja práctica corrupta, ahora la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) ha pedido al país que se apoye ese órgano para evitar la acción ilegal que no investigó.

En una carta pastoral emitida este lunes los obispos dominicanos, quienes saben perfectamente los pasos que ha estado dando la Junta Central Electoral contra sus propias resoluciones, y las leyes electorales, exhortan a los dominicanos a respaldar ese organismo.

“Como máximo ente responsable de la organización de los comicios, la Junta Central Electoral merece nuestro apoyo y el de todos los dominicanos, sobre todo en orden de velar por la dirección de un proceso electoral transparente, tanto al momento del sufragio como al del conteo de los votos, que son donde suelen producirse las principales quejas. No se puede admitir la práctica corrupta e ilícita de compra y venta de cédulas a la vista de todos, evadiendo responsabilidades y sin que se tome acción contra esta infracción electoral”, expresan los religiosos.

Los obispos han pedido a los candidatos presentar propuestas concretas para motivar al electorado.

“Deben presentar propuestas fundamentadas en la solución de las necesidades más urgentes del pueblo dominicano, evitando las intrigas, calumnias y manipulaciones de las denominadas campañas sucias, así como el despilfarro de recursos económicos en la publicidad desmedida”, agregan los religiosos católicos en su carta pastoral con motivo del Día de la Altagracia.

Sugiere que en la agenda de los candidatos figure el tema de la lucha contra la corrupción, que según la oposición «hace olas» en el Gobierno de Danilo Medina y del PLD, lo que se teme sea agravado si gana la Presidencia de la República Gonzalo Castillo, el candidato oficialista.

La corrupción

La corrupción, que es pública y privada, porque entre los empresarios, y la clase rica también hay muchos corruptos, entre ellos los importadores, exportadores y los grandes comerciantes e industriales evasores de impuestos, ha sido criticada por la Conferencia del Episcopado Dominicano.

La corrupción es un cáncer que arrastra la República Dominicana. Si asumimos que dicha práctica debilita los cimientos de la Nación prostituyendo el servicio público, desarticulando las instituciones y desmoralizando a los ciudadanos. No se escapan a esta apreciación, aquellos empresarios que, además de sustraerse de la obligación de pagar al Estado sus tributos en su afán por alcanzar riquezas, niegan a sus propios empleados el salario para una vida digna«, expresa la carta pastoral.

¿Justicia imparcial?

En un país con una antigua debilidad institucional, y donde el Palacio Nacional siempre lo decide e impone todo, la Conferencia del Episcopado Dominicano clama por una «justicia imparcial».

“Clamamos para que se promuevan las condiciones para el establecimiento de un Poder Judicial imparcial, sujeto al imperio de la Ley, capaz de administrar justicia y dirimir los conflictos sin inclinar la balanza hacia ningún lado”, piden los obispos.

“Ninguna sociedad puede sentirse tranquila sin una administración de justicia eficaz, oportuna y transparente. Somos conscientes de los riesgos que pueden correr los jueces, por lo que es necesario se les ofrezca la debida protección”.

La carta pastoral también exige, incluso a los candidatos, la defensa de las dos vidas tanto de la madre como del hijo por nacer, el fin de la violencia ciudadana e intrafamiliar, la lucha contra el cambio climático, el respeto al orden jurídico y constitucional.

Los jefes católicos pide también una política de ordenamiento migratorio, pero no hablan de aplicar la Ley de Migración, para contener el flujo 24/27 de haitianos ilegales, justas inversiones en salud, justicia y seguridad social, políticas de empleo y salarios justos.

La más alta instancia de la Iglesia Católica en el país ha defendido su derecho a tocar los temas políticos.

“A quienes cuestionan el derecho de la Iglesia a opinar sobre temas políticos o sobre los procesos electorales es oportuno recordar lo que nos dice el Concilio Vaticano II al inicio de la Constitución Pastoral…La Iglesia está comprometida en su misión no solo con quienes frecuentan los templos; ella está al servicio del ser humano dentro de su mundo de complejidades”, señala la Carta Pastoral por el Día de la Altagracia.


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