La combinación letal de factores que ha hecho de España el país más afectado por el coronavirus

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Al comienzo de la pandemia en Europa, Italia preocupaba por la grave situación sanitaria que vivió. Meses más tarde, España, que adelantó al país transalpino en casos confirmados y que no ha dejado de empeorar en las últimas semanas, ya es el país europeo con mayor incidencia de COVID-19.

SPUTNIK

MADRID.- El precario estado del sistema político de España está haciendo de la segunda ola de coronavirus y su gestión toda una pesadilla. Alemania, motor económico de la Unión Europea, empieza a mirar con preocupación al país que más está sufriendo a causa del virus y que no está unido en la lucha contra el mismo.

Hasta ahora la UE no se había preocupado demasiado por la inestabilidad política que ha vivido el vecino del sur desde 2015, pero con la pandemia ha llegado un punto en que la clase política española parece estar entorpeciendo más que resolviendo la situación sanitaria y económica, algo que se teme que pueda provocar un efecto dominó en los países vecinos.

Y es que Bruselas ha aprobado un fondo de 750.000 millones sin precedentes que servirá para subsanar los estragos de la pandemia en los países más afectados, pero eso no será suficiente si la tendencia que muestra España continúa como hasta ahora.

Volviendo a la política del país ibérico, la situación se ha tornado especialmente tensa en el caso de la Comunidad de Madrid. Tras transferir la gestión de la pandemia a las comunidades autónomas, la Moncloa ha dado un paso atrás para que Madrid y las demás regiones puedan tomar las medidas que crean convenientes.

Pero la grave situación que está viviendo Madrid, donde ya se habla sin miedo de una segunda ola de coronavirus que recuerda demasiado a la primera, ha hecho que Pedro Sánchez intervenga en contra de la voluntad de Isabel Díaz Ayuso, jefa del Gobierno autonómico del partido de la oposición, el Partido Popular.

La economía de España se ha contraído casi un 18% en el segundo trimestre del año. Las previsiones de cara al futuro son poco o nada halagüeñas. Por si eso no fuera suficiente, los políticos continúan contribuyendo a la desestabilización con sus reproches y acusaciones entre jefaturas autonómicas y el Gobierno central.

España lleva cuatro gobiernos en cinco años y este es el tercer año en que sigue funcionando con unos mismos presupuestos; una situación anómala e insostenible. Como las desgracias nunca vienen solas, a estos problemas se suma el reciente escándalo de corrupción que ha rodeado al rey emérito Juan Carlos I y que ha acabado con su exilio, y también la crisis de Cataluña, latente desde 2017.


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