LAKE BUENA VISTA, FLORIDA - OCTOBER 09: Jimmy Butler #22 of the Miami Heat reacts during the second quarter against the Los Angeles Lakers in Game Five of the 2020 NBA Finals at AdventHealth Arena at the ESPN Wide World Of Sports Complex on October 9, 2020 in Lake Buena Vista, Florida. NOTE TO USER: User expressly acknowledges and agrees that, by downloading and or using this photograph, User is consenting to the terms and conditions of the Getty Images License Agreement. (Photo by Sam Greenwood/Getty Images)

Los Heat sobreviven a un gran LeBron y fuerzan el Game 6

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Gran parte de la culpa la tuvo Jimmy Butler, que firmó su segundo triple-doble de la serie y lo hizo anotando 35 puntos, capturando 12 rebotes, repartiendo 11 asistencias y robando 5 balones.

NBAMANIACS

La NBA no termina todavía. Así lo han decidido los Heat, que se llevaron por 108-111 un apasionante Game 5 y lograron alargar la serie al menos un partido más. Los de Spoelstra dejaron a los Lakers con la miel en los labios, pues el cuadro angelino rozó el anillo en los compases finales, pero no fue capaz de cerrar el encuentro ante el excelente trabajo de Miami en los segundos decisivos.

Cara a cara para la historia

Gran parte de la culpa la tuvo Jimmy Butler, que firmó su segundo triple-doble de la serie y lo hizo anotando 35 puntos, capturando 12 rebotes, repartiendo 11 asistencias y robando 5 balones. Por si fuera poco, ocho de dichos puntos llegaron en los dos últimos minutos, en los que Butler logró anotar (con un tiro de campo o con tiros libres) en cuatro posesiones seguidas, devolviendo a los suyos la ventaja cada vez que los Lakers se ponían por delante en un auténtico recital de sangre fría y capacidad resolutiva. En resumen, hizo de todo excepto descansar, pues solo pasó por el banquillo 49 segundos.

Pero si Jimmy estuvo sensacional, qué decir de LeBron James. El de Akron, autor de 40 puntos con un 71,4% de acierto en el tiro (66,7% en triples), 13 rebotes y 7 asistencias, fue en todo momento el faro guía de los de Vogel, llevándolos en volandas en sus mejores tramos y amortiguando la caída en los peores. Hoy los de oro y púrpura fueron indiscutiblemente su equipo, y llegaron hasta donde él llegó. Y eso fue hasta el último minuto.

Tras un continuo intercambio de golpes con Butler, James se encontró con un excelente ejercicio defensivo de los Heat, que lograron hacer en las dos últimas posesiones lo que los Lakers no hicieron: obligar a la estrella rival a soltar el balón. Mientras que Jimmy pudo atacar a placer el aro y forzar dos tiros libres cuando el guion lo requería, LeBron no pudo hacer lo mismo, pues se vio rodeado de defensores en cuanto pisó la pintura y tuvo que sacar el balón confiando en el acierto de sus compañeros. Y este, desde luego, no fue el día de los secundarios angelinos.

Los siete magníficos de Spoelstra

Al margen de Kentavious Caldwell-Pope, que terminó con 16 puntos y tuvo aciertos puntuales de lo más decisivos, la ayuda que recibieron LeBron y Anthony Davis, este último autor de 28 tantos y 12 rebotes, fue más bien escasa. Es más, el hecho de que el alero se viera obligado a soltar el balón en los últimos ataques brindó a los secundarios la oportunidad de brillar, pero primero Danny Green, que falló un triple muy cómodo, y luego Markieff Morris, que cogió el rebote pero perdió el balón en un intento de pase, desperdiciaron la oportunidad.

Miami, por contra, apostó por una rotación muy corta en la que todo el mundo aportó. Fueron siete los jugadores en los Spoelstra depositó su confianza y todos ellos cumplieron, incluido Andre Iguodala, que aunque se fue sin anotar brilló en defensa y fue clave en esta faceta en varios tramos, incluidas las posesiones del clutch. En cuanto a anotación, el mejor ayudante de Butler fue Duncan Robinson, que se encontró con su mejor versión y fue capaz de sumar 26 puntos tras firmar un 7/13 en el triple. Esta actuación supone el colofón a su crecimiento a lo largo de las Finales, pues cabe recordar que arrancó muy desdibujado y ha ido mejorando partido a partido.

Fue también fundamental Kendrick Nunn, quien, especialmente en la primera mitad, aportó un plus de anotación a unos Heat que claramente lo necesitaban. En ausencia de Dragic, fue el rookie quien ejerció como generador, y gracias a su acierto desde la media distancia y a su agresividad penetrando pudo cumplir ese rol mientras sumaba puntos y asistencias. El base terminó con 14 tantos en su casillero, convirtiéndose así en el tercer anotador de los suyos.

El sexto encuentro tendrá lugar el próximo domingo, día en que los Lakers tendrán su segunda oportunidad de llevarse su 17º anillo. No obstante, ya ha quedado claro que delante no van a encontrar facilidades. Si quieren coronarse, tendrán que terminar de tumbar a un equipo herido pero muy vivo.

(Fotografía de portada: Sam Greenwood/Getty Images)


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