La Europa que fracasa

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Si la Unión Europea tenía alguna obligación, era la de superar la crisis de la pandemia. Superarla en todos los sentidos: el sanitario y el económico. Y no lo está consiguiendo. Los contagios vuelven a crecer, se habla de entrada en la cuarta ola y bastantes países están obligados a endurecer las medidas de prevención en medio de grandes protestas ciudadanas. Las vacunas se retrasan y es palpable el fracaso de los órganos de gobierno de la Unión y de los países miembros, que entregaron la gestión a Bruselas. En la economía, la burocracia europea es pesada y lenta, las iniciativas resultan escasas, la recuperación también se retrasa y los Estados se descapitalizan por la cantidad de fondos que deben dedicar para evitar la crisis social. Y lo más hiriente, el Reino Unido: rompió todos los vínculos con la Unión y su primer ministro puede sacar pecho: está vacunada la mitad de la población, los indicadores económicos mejoran y hay más confianza social. La lección es terrible: fuera de Europa el Reino Unido es más eficaz. Dios nos libre de que Boris Johnson resulte el ejemplo a seguir.


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