¿Qué son las infecciones respiratorias en los niños?

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Las infecciones del tracto respiratorio superior e inferior son las infecciones más comunes que se encuentran en los niños. La recurrencia de eventos constituye a menudo un problema importante al que se enfrentan los padres y los pacientes jóvenes. Sin embargo, existen herramientas para reducir la frecuencia, de modo que os hablamos con más detalles sobre las infecciones respiratorias en los niños, cómo tratar y también, cómo prevenir.

¿Qué son las infecciones respiratorias en los niños?

Las infecciones respiratorias son infecciones frecuentes en los niños que afectan principalmente al tracto respiratorio superior. Se estima que afectan al 25% de los niños menores de un año y al 18% de los niños entre 1 y 4 años. La alta incidencia de eventos en los primeros meses de vida tiende a disminuir con el tiempo. El inicio es frecuente en el período más frío del año entre septiembre y abril.

Las infecciones respiratorias en niños ocurren principalmente con episodios de gravedad moderada que tienden a resolverse espontáneamente . Por lo tanto, las manifestaciones patológicas no son particularmente graves desde el punto de vista clínico y el niño se encuentra en pleno bienestar durante los períodos entre los que se produce la infección.

¿Cómo se define la recurrencia de infecciones respiratorias en los niños?

Si bien en la literatura existen varios criterios para identificar la recurrencia de infecciones respiratorias, no existe una interpretación unívoca que los establezca con precisión.

Podemos considerarlas recurrentes cuando existen:

  • un número mayor o igual a 6 infecciones por año;
  • más de una infección de las vías respiratorias superiores en el período de septiembre a abril;
  • más de 3 eventos de infecciones del tracto respiratorio inferior durante el año.

¿Cuáles son las causas?

Los agentes microbianos responsables de las infecciones son en el 85% de los casos virus (virus de rinovirus, virus de influenza y parainfluenza, VSR, adenovirus). Solo en un pequeño porcentaje la etiología es bacteriana (Staphylococcus beta hemolítico del grupo A, Haemophilus Influenzae, Pneumococcus).

Los niños son más sensibles que los adultos a la aparición de enfermedades infecciosas. De hecho, la diferente conformación anatómica de las vías aéreas superiores, la inmadurez inmunológica, la atopia y la virginidad inmunológica son los factores responsables.

Debe considerarse, además de lo dicho, que factores externos como el tabaquismo pasivo, un ambiente insalubre, la desnutrición crónica, el bajo peso al nacer, la lactancia artificial, la mala higiene y el estrés psicofísico son otros factores de riesgo.

Tratamiento

El tratamiento debe individualizarse según la historia clínica y el tipo de infección. En general, considerando la etiología predominantemente viral del fenómeno, no se justifica el uso de antibióticos en primera instancia que, además de ser inútiles, podrían favorecer la aparición de resistencias bacterianas. El antibiótico no debe administrarse ni siquiera con el fin de prevenir complicaciones, debido a la baja entidad del fenómeno.

La actitud del pediatra hacia los niños que no presentan más patologías debe estar dirigida únicamente a la observación y educación sanitaria de los padres con el fin de concienciar sobre la prevención. El médico debe fomentar las buenas prácticas de higiene de manos, comunicar la importancia de respetar el calendario de vacunación y dar mayor valor a una nutrición adecuada.

Cómo prevenir

Es posible prevenir las infecciones respiratorias recurrentes reduciendo su número. Esto se puede lograr con la mencionada buena higiene de manos, bebiendo agua y una buena dieta, pero además no debemos subestimar las propiedades de algunas sustancias naturales que pueden integrarse fácilmente en la dieta del bebé como la vitamina D, la equinácea y el beta-glucano.

La equinácea es un grupo de plantas cuyas propiedades inmunoestimulantes se conocen desde la época de los nativos de América del Norte, de las que hizo un amplio uso. Hasta la fecha, se desconocen los mecanismos precisos a través de los cuales la equinácea interactúa con el sistema inmunológico, pero se cree que puede influir en la síntesis de TNF-alfa.

Numerosas investigaciones han estudiado la validez de esta sustancia y un metaanálisis publicado por The Lancet ha aclarado muchos aspectos. Se ha demostrado que la Equinácea tomada con regularidad puede disminuir el número de episodios de enfermedades infecciosas respiratorias, con mayor fuerza precisamente frente a aquellos virus que provocan los molestos resfriados estacionales.

La Vitamina D es otro nutriente importante en el que se centra la investigación para delinear todas las características beneficiosas. En un estudio realizado por un grupo italiano se encontró que algunos episodios infecciosos pueden estar más presentes en aquellos individuos con niveles bajos de Vitamina D. El estudio mostró que un nivel mayor o igual a 30 ng / ml es el valor recomendado para disminuir la aparición de episodios infecciosos de otitis media aguda en niños.

Los betaglucanos son un conjunto diverso de moléculas de polisacáridos, muy presentes en la pared celular de algunos hongos como las levaduras. Ampliamente estudiados, sus efectos beneficiosos sobre la salud humana son diversos y destaca su capacidad para estimular el sistema inmunológico. Específicamente, los betaglucanos hacen que las células responsables de eliminar los gérmenes que han ingresado a nuestro cuerpo sean más eficientes y aumentan la síntesis de anticuerpos, una propiedad útil especialmente después de la vacunación.


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