Identifican bacterias extremadamente resistentes capaces de prosperar en el interior del hormigón

Compartir

RT

MOSCÚ.- Los autores creen que estos microrganismos tienen el potencial de proporcionar una “reparación biológica” del concreto y servir como sistema de alerta temprana para prevenir daños en las estructuras.

Un equipo de científicos ha encontrado un tipo de bacterias extremadamente resistentes que no solo han demostrado que pueden sobrevivir en el interior del hormigón, sino también prosperar en ese material de construcción, según un reciente estudio publicado en la revista mSystems.

Hallazgos anteriores ya habían identificado bacterias que habitan en el concreto, pero ahora los investigadores de la Universidad de Delaware (EE.UU.) encontraron que, a pesar de ser un ambiente duro, seco y con un pH de 12,5, como la lejía, las comunidades bacterianas pueden sobrevivir, prosperar y lo más importante cambiar con el tiempo.

El equipo utilizó 40 muestras cilíndricas de hormigón y después de un seguimiento regular de dos años identificaron mediante análisis de ADN que las bacterias más comunes en su interior eran proteobacterias, firmicutes y actinobacterias. Los expertos estiman que más del 50 % de estas llegaron de la materia prima como la grava, arena o cemento.

Notaron que la diversidad bacteriana disminuyó con el tiempo, aunque algunas tuvieron rebrotes estacionales, probablemente un indicador de la disponibilidad de alimento. Ante la duda de cuál es su sustento, “es posible que se alimenten de los cadáveres de otros microbios. Si no hay nada para comer, algunos de ellos pueden formar esporas o formar un tipo de células inactivas y no hacer nada hasta que llueva, luego comen tanto como pueden y vuelven a estar inactivos”, explica la microbióloga Julie Maresca.

Su investigación fue más allá y encontraron que las bacterias dentro del hormigón podrían ser usadas para proporcionar una alerta temprana de reacciones álcali-sílice difíciles de detectar, que degradan el concreto en presencia de la humedad. Normalmente, este fenómeno es evidente cuando ya se han formado grietas en las estructuras.

En ese sentido, los autores creen que las bacterias tienen incluso el potencial de proporcionar una “reparación biológica” del hormigón, ya que algunos microorganismos producen carbonato de calcio, una sustancia que puede rellenar grietas y poros en el material.

“Hasta donde sabemos, los microbios no están dañando el hormigón. Los microbios no se están comiendo los cimientos”, afirma Maresca destacando que en realidad esperan en el futuro poder usarlos para todo lo contrario, prevenir derrumbes y realizar reparaciones en infraestructuras de concreto.


Compartir