La inflación y los altos precios de la vivienda obligan a miles de estadounidenses a vivir en la calle

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RT

WASHINGTON.- Según numerosos refugios, en la crisis de los sintecho existe una alarmante tendencia: cada vez reciben más personas mayores de 50 años que no tienen un lugar donde vivir.

La inflación más alta en cuatro décadas y los elevados precios del alquiler están obligando a miles de ciudadanos de EE.UU. a vivir en la calle. Así, según una nueva encuesta, el 54% de los estadounidenses ven personas sin hogar en su barrio al menos una vez a la semana, mientras que los refugios informan de una tendencia preocupante, ya que cada vez acuden a ellos más ciudadanos mayores de 50 años.

De acuerdo con los expertos, más allá de la pobreza, las enfermedades mentales o las adicciones, la falta de acceso a una vivienda es el principal factor por el que una persona acaba viviendo en la calle. Así lo confirman los datos de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de EE.UU., que muestran que cada incremento de 100 dólares en el alquiler promedio está asociado a un aumento del 9% de la tasa estimada de personas sin hogar.

Además, según el Consejo Nacional de Atención Sanitaria a Personas sin Hogar, que gestiona alrededor de 300 programas de salud para los sintecho en el país, el porcentaje de sus pacientes mayores de 50 años no ha dejado de aumentar, pasando del 25% en 2008 al 36% el año pasado, mientras que el porcentaje de los mayores de 65 se ha triplicado durante este periodo. «Estamos viendo a personas mayores en refugios y campamentos o que viven en sus automóviles a un ritmo como nunca antes habíamos visto», declaró una de las responsables de la organización.

La falta de viviendas también se ha convertido en un desafío político grave, especialmente para los demócratas, que gobiernan en las grandes ciudades, como Nueva York, Los Ángeles y Seattle, donde el problema es más visible.

La nueva alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, comenzó su mandato declarando el estado de emergencia para hacer frente a la crisis de falta de vivienda en la ciudad, donde el número de sintecho supera los 40.000. La propia Bass afirma que, a pesar de destinar más de 1.200 millones de dólares del presupuesto a programas para las personas sin hogar, la crisis en la ciudad ha crecido «más allá del control de los servicios, el personal, el equipo y las instalaciones».

 


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